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Soy Salud García, Consultora en comunicación estratégica

Creo que los proyectos que generan un impacto positivo en la sociedad merecen una comunicación capaz de transmitir todo el valor que aportan.

Desde hace más de 12 años acompaño a organizaciones, fundaciones y empresas comprometidas con el bienestar social y ambiental a construir estrategias de comunicación que generen confianza, fortalezcan su marca y conecten con las personas.

A lo largo de mi trayectoria he diseñado estrategias de comunicación, marketing digital y captación de fondos para entidades del tercer sector. Como responsable de comunicación internacional de Fundación Agua de Coco, coordiné la estrategia de una red presente en Europa, África y Asia, impulsando campañas, proyectos y acciones de sensibilización con alcance internacional. También he trabajado en los departamentos de comunicación de las organizaciones Acción contra el Hambre y la Fundación Internacional de Administraciones Públicas (FIAP). 

Anteriormente cofundé Amalagama Comunicación, donde trabajé junto a organizaciones y proyectos medioambientales, artísticos y de apoyo a personas con discapacidad. 

Mi experiencia también se extiende al ámbito audiovisual. Dirigí Fanantenana, un largometraje documental rodado en Madagascar junto a Depedro y Kilema, reconocido con el Premio del Público en el Festival de Cine de Madrid.

Hoy sigo acompañando a organizaciones y empresas comprometidas porque creo que una buena comunicación no consiste únicamente en hacerse visible. Consiste en generar confianza, crear vínculos y conseguir que las personas comprendan el verdadero valor de un proyecto.

Mi propósito es ayudarte a construir una comunicación que esté a la altura de todo lo que haces.

¿Por qué trabajo con proyectos con propósito?

Porque necesito creer en aquello que comunico.

A lo largo de mi carrera he descubierto que disfruto mucho más trabajando con proyectos que buscan mejorar, de una forma u otra, la vida de las personas o el entorno que compartimos. Organizaciones, empresas, cooperativas o iniciativas culturales que hacen las cosas con responsabilidad, respeto y una voluntad real de contribuir a una sociedad mejor.

Estoy convencida de que cada día se están haciendo muchas cosas bien, pero no siempre reciben la atención que merecen. Necesitamos conocer más historias que inspiren, más iniciativas que demuestren que otra forma de hacer las cosas es posible y más personas que deciden dedicar su trabajo a construir un mundo un poco mejor.

Durante todos estos años también he aprendido que comunicar con propósito va mucho más allá de vender un producto o un servicio. Es ayudar a que las personas comprendan el valor de un proyecto, generar confianza y crear vínculos. Porque cuando una iniciativa merece ser conocida, comunicarla también es una forma de amplificar todo lo bueno que genera.

Quizá por eso termino implicándome tanto en cada proyecto. Necesito entenderlo, compartir su visión y sentirlo un poco como mío. Solo así puedo contar su historia con honestidad y convicción. Y, casi sin darme cuenta, acabo convirtiéndome en una de sus mayores defensoras.